
¿Juegos nuevos para el ZX Spectrum?
El primer juego propio que hice, para la máquina que de niño solo pude admirar en casa de otro. Plataformas arcade de 23 niveles, con edición física en cinta y disco.
The Curse of Trasmoz

Lo que dijo la prensa
"Con una mecánica original. Los jugadores deben usar su espada para recoger fuego de los enemigos y encender velas en 23 niveles. La gracia está en dominar el concepto de pantalla infinita para rodear los bordes y resolver puzzles mediante un diseño de niveles inteligente."
"Desarrollado por un gran equipo de personas como Volcanobytes, Defecto Digital, Beyker, ThePope y BitFans, con arte de portada/caja de Dani Diez, y creado usando AGD y Musicizer II. Era un juego muy esperado."
"The Curse of Trasmoz tiene el poder de entretenernos durante unas cuantas horas y, una vez terminado, volvemos a él de vez en cuando. Tiene ese 'vamos a intentarlo de nuevo', y en el fondo eso es lo que define a los buenos juegos."
Se puede tener en la mano
Las dos ediciones físicas las publica Polyplay, en Alemania: cinta para el 48/128K de toda la vida, y disco de 3 pulgadas para quien prefiera cargar más rápido.
También en digital
The Curse of Trasmoz es un juego independiente: se lanzó en itch.io y ahí sigue. Más tarde pasó a formar parte también de Trasmoz Legends, en Steam.
El Spectrum que nunca tuve
EL SPECTRUM DE MI VECINO
Para mí, todo esto (hacer juegos nuevos para máquinas viejas) también empieza en el Spectrum, aunque el mío tardaría mucho más en llegar de lo que me hubiera gustado. Ya lo conté en la ficha del Amstrad CPC: mi vecino Rubén tenía en su cuarto un flamante ZX Spectrum, el gomas, con su propia tele. Bajábamos a su casa después del colegio a jugar a Skool Daze y Manic Miner, y aquello, para mí, era pura magia. No hacía falta entender de programación para saber que ahí dentro había algo especial.
Tengo una anécdota de esa época que resume bien lo que era el Spectrum para un crío español de entonces. Gané un concurso de dibujo del colegio, y corrió la voz de que el premio era un Spectrum, el gomas de verdad. Me acuerdo de estar flipando durante días. Cuando por fin me llevaron al sitio a recogerlo, resultó que el ordenador solo te lo daban si comprabas, además, una enciclopedia entera. Mi madre se negó, con toda la razón del mundo, y me quedé sin mi Spectrum. Sigue siendo, a día de hoy, uno de esos pequeños desengaños de infancia que nunca se olvidan del todo.
DE VUELTA, YA DE MAYOR
El Spectrum volvió a mi vida mucho más tarde, ya de mayor, gracias a mi amigo Mollitronix, que restauró para mí una de esas máquinas rescatadas literalmente de la basura. Hoy ese Spectrum funciona y está en mi colección, y es de los objetos de los que más orgulloso me siento.
Así que cuando llegó el momento de hacer mi primer juego propio, no tuve ninguna duda: tenía que ser para Spectrum. Con The Curse of Trasmoz le devolví, a mi manera, la magia que sentí en casa de Rubén de crío. El Amstrad, y su propio juego, llegarían después; esa historia, con el origen de la leyenda de Trasmoz, la cuento con calma en la ficha de Amstrad CPC.
Cómo nació el juego
La leyenda de Trasmoz, el único pueblo excomulgado de España, es la que le da forma a todo esto: la cuento con detalle en la ficha de Amstrad CPC. Aquí basta con decir que fue la chispa que necesitaba para hacer un juego con raíces bien españolas, en vez de uno más.


[ La portada de Dani Díez y su mapa de Trasmoz a boceto ]
The Curse of Trasmoz es un plataformas arcade de pantalla única, con 23 niveles: robas fuego a esqueletos y zombis con la espada para encender las velas de cada nivel, dominando el truco de la pantalla infinita para rodear los bordes sin salir nunca de la pantalla.




[ Cuatro escenas reales de The Curse of Trasmoz, robando fuego y rodeando la pantalla infinita ]
Pantalla infinita. No hay bordes que valgan: sales por un lado de la pantalla y entras por el otro, y ahí está buena parte del rompecabezas de cada nivel.
Hecho con AGD. Arcade Game Designer, la herramienta con la que media escena Spectrum ha aprendido a hacer juegos sin escribir ensamblador puro.
Lo programaron Javy Fernández, de Defecto Digital, y Sergio ThePope, con AGD. A Sergio le debo además una mención especial: nos ayudó con herramientas dedicadas, como su propia herramienta, la perilla, para insertar mapas hechos en Tiled dentro de AGD, y con algunas pequeñas rutinas en ensamblador que la herramienta por sí sola no daba.
El resto del equipo: banda sonora de Beyker (Sergio Vaquer Montes), que llevó el chip AY al límite con una banda sonora inquietante hecha con Musicizer II; portada de Dani Díez, que envolvió los píxeles en un manto de fantasía; y diseño y pixel art míos.
Como pasaría después con Revenge of Trasmoz, tuvo también su edición física de lujo, de la mano de Polyplay: cinta o disco de 3 pulgadas, con caja grande, la portada de Dani Díez y todo el cuidado de una edición de coleccionista.
Ready and Play, Indie Retro News y Planeta Sinclair le dedicaron reseñas, coincidiendo en algo: engancha, y una vez terminado apetece volver a intentarlo.
Más allá del Spectrum
La escena Spectrum de hoy sigue muy viva, y para mí más grande y activa que la del Amstrad. Ahí siguen The Mojon Twins, que nacieron en el Spectrum con su motor La Churrera antes de llenar también el CPC de juegos; RetroSouls, con juegos propios como Ringo, Plyuk o Zak McDrucken Saves the Chickens; y Pat Morita Team, con Antonio GreenWeb al frente, que además del Amstrad tiene todo un catálogo para Spectrum: Shovel Adventure, Penguin Attack, Vampire Slayer, Bat Boy, incluso juegos exclusivos para ZX Spectrum Next.
Y luego está El Mundo del Spectrum, que lleva desde 1996 documentando todo esto: nació como homenaje a la revista MicroHobby, tiene podcast propio desde 2012 con cientos de episodios, y hasta dos libros que llegaron al top 10 de más vendidos en Amazon. Si alguien duda de que el Spectrum siga vivo, ahí tiene la prueba.
The Curse of Trasmoz tuvo, además, una vida que no esperaba: en 2022, Pere Serrat lo convirtió, por su cuenta, para Dragon 32 y Dragon 64, esos primos británicos del Spectrum con procesador Motorola 6809. El port está disponible como descarga opcional en la propia página de itch.io del juego, con su propio devlog contándolo.
The Curse of Trasmoz es, para mí, donde empezó todo de verdad: el primer juego propio, hecho para la máquina que de niño solo pude admirar en casa de otro. Si tienes un Spectrum cerca, o solo un emulador a mano, ya sabes lo que toca.